Ubuntu for phones, principales características y capturas de pantalla

La llegada ayer de Ubuntu 13.10 Saucy Salamander destacó especialmente por la disponibilidad adicional –y por primera vez en la historia– de una edición final estable para smartphones. La llamada Ubuntu for phones integra numerosas mejoras que han hecho que los desarrolladores de Canonical estén especialmente orgullosos de ese lanzamiento.

Así lo confirma Rick Spencer, uno de los responsables del desarrollo, que explicaba las 6 principales novedades por las que la gente de Canonical está especialmente ilusionada con Ubuntu for phones. Son las siguientes:

  1. Actualizaciones basadas en imágenes: las herramientas APT han sido las aliadas tradicionales para actualizar paquetes y sistema en Ubuntu para PCs, portátiles y servidores, pero para esa operación se necesita bastante potencia. Para smartphones se ha ideado un sistema que hace que solo se descargue la información necesaria tras comparar la imagen instalada con la que está disponible en los servidores. Más sencillo, más ligero, y más rápido, perfecto para nuestros dispositivos móviles.
  2. Un SDK completo: los desarrolladores pueden comenzar a programar sus aplicaciones para Ubuntu for phones de tres formas distintas: aplicaciones web (viva HTML5), PhoneGap (framework Open Source) y el nuevo Ubuntu SDK que incluye el entorno de desarrollo QtCreator y todo tipo de herramientas que aportan todo lo necesario para implementar soluciones nativas de Ubuntu.
  3. Aislamiento de aplicaciones: Ubuntu for phones ejecuta las aplicaciones bajo App Armour, una característica del núcleo que hace que los procesos no puedan acceder a recursos que no deberían tocar. Eso evita posibles actuaciones de código malicioso, y aunque las aplicaciones pueden comunicarse entre ellas, lo hacen a través de APIs bien definidas y seguras. Así pues, será más fácil para los desarrolladores publicar sus aplicaciones y que éstas aparezcan disponibles en el catálogo para estos dispositivos.
  4. Paquetes click: Normalmente las aplicaciones debían estar diponibles en paquetes DEB, pero los nuevos Click Packages se simplifica la instalación –similar a los one-click-install de openSUSE– en los smartphones con Ubuntu.
  5. Mir: el nuevo servidor gráfico sustituye a X11, que era complejo para smartphones, y ifrece “una librería más simple y directa para acceder a la GPU y al gestor de ventanas”, y además funciona con los drivers de Android existentes. Ya está integrado en Ubuntu for phones y hasta cierto punto en tablets, pero no en el escritorio, donde esperan poder integrarlo en Ubuntu 14.04 LTS.
  6. Unity 8: Las imágenes de Ubuntu for phones integran la nueva versión del shell de Ubuntu, Unity 8. Entre sus características están las mejoras para interactuar con la pantalla táctil y sus iconos, así como mejoras al Dash y a los scopes que han sido optimizados para poder ser vistos en el móvil.

Spencer detalla además otros apartados como las actualizaciones que irán llegando en las próximas semanas y cómo dentro de un mes los usuarios de Ubuntu for phones serán actualizados automáticamente a la versión de desarrollo para obtener las últimas novedades en todo momento –no se especifica si se puede evitar esto–. De momento, eso sí, no será posible utilizar el smartphone –conectado a un dock– como un PC de sobremesa, aunque están trabajando duro en ello. Esperemos que en Ubuntu 14.04 LTS llegue esa opción.

ubuntu-capturas

Y como postre, atentos a la infinidad de capturas que uno de los desarrolladores de Ubuntu ha realizado de Ubuntu for phones, y en las cuales podemos ver el aspecto de diversas aplicaciones (de todas las que hay, yo diría). El aspecto de todas ellas es totalmente ubuntero, y aunque no parecen cuadrar en un smartphone –a mi, desde luego, me choca– seguro que los usuarios de la plataforma pronto se acostumbrarán a esa interfaz.

El controvertido Mir no llegará por defecto a Ubuntu 13.10

Dos semanas quedan para el lanzamiento de Ubuntu 13.10 Saucy Salamander, y una de sus teóricas novedades importantes sería el uso por defecto de Mir, el nuevo sistema de ventanas que iba a reemplazar a The X Window System y que de momento verá retrasada su salida.

Este servidor de ventanas se ha desarrollado para ese ambicioso proyecto de Canonical en el que su distribución Linux llegará tanto a PCs como a smartphones o tablets. Sin embargo muchos desarrolladores y empresas –como Intel– no estaban de acuerdo con la decisión, ya que entre otras consecuencias estaba que Canonical dejaría de dar apoyo a Wayland, que surgió antes como alternativa para reemplazar a The X Window System.

Aunque Mir sí será la base de Ubuntu Touch para smartphones (pero no tablets) cuando aparezcan las imágenes para estos dispositivos el próximo 17 de octubre, no será la base de la versión de escritorio. La razón: XMir –una capa de compatibilidad Mir con X11– no está preparada para dar soporte a configuraciones multimonitor.

Lo confirmaba Oliver Ries, uno de los responsables del desarrollo de Ubuntu, que confirmaba esos problemas y aclaraba que aunque el núcleo de Mir funcionaba de forma sólida, no tener preparado XMir al 100% había hecho que retrasasen su uso en la distribución de escritorio. Aún así, añadía, seguirá estando disponible como paquete opcional para todos los que deseen probarlo.

Se espera que XMir si esté preparado para su salida en Ubuntu 14.04 LTS, la distribución que teóricamente unificará por primera vez las versiones para Ubuntu en distintos formatos de dispositivo, y aunque la intención es la de hacerlo así, Ries explicaba que los requisitos de una distro LTS obligan a que XMir esté realmente pulido para esa disponibilidad.

Xubuntu, Mir y XMir

Como todos sabéis en Canonical están trabajando duro en Mir, el servidor de ventanas que reemplazará a X.org y que por ejemplo no tendrá nada que ver con Wayland, la propuesta que desde hacía tiempo se estaba manejando en el mundo Linux y Open Source.

Para tratar de unir puentes entre Mir y el tradicional protocolo X está XMir, un servidor X que se ejecuta por encima de Mir y que permite que las aplicaciones que saben hablar el protocolo X pero no saben hablar “en Mir” –o sea, prácticamente todas las existentes a día de hoy– puedan funcionar en entornos Mir. Lo explicaba hace poco con detalle Matthew Garret en su blog.

Ahora uno de los desarrolladores de Xubuntu, Bruno Benítez, ha indicado en la lista de correo de Xubuntu-devel que quieren tratar de evaluar el cambio de uno a otro servidor X, y para ello han publicado una edición preliminar de lo que será Xubuntu 13.10 que precisamente está basada en XMir. Puede que gracias a las pruebas se pueda facilitar una transición que parece demasiado radical por parte de Ubuntu pero que ahora podría ser algo más “natural” de un servidor a otro.

Podéis descargar la ISO de Xubuntu 13.10 con XMir aquí.

Mir sustituirá a The X Window System en Ubuntu 13.10

El nuevo sistema de ventanas que en Canonical llevan preparando desde hace algún tiempo está a punto de llegar a nuestros escritorios de forma masiva. Los desarrolladores de Ubuntu llevan tiempo evaluando su funcionamiento, y ya se ha garantizado que Mir será el servidor de ventanas a partir de Ubuntu 13.10.

Mark Shuttleworth de hecho confesaba en su blog antes de ayer que Mir lleva un par de semanas demostrando su suavidad en su portátil, y que tanto X.Org como Compiz están usando menos memoria y menos recursos de la CPU en comparación con los que usaban con The X Window System tradicional.

Aún así, de momento sigue habiendo algunos problemas, como algunas incompatibilidades con Chromium y otros conflitos que se irán solucionando en futuras revisiones de Mir. Según la hoja de ruta del proyecto Mir, este servidor estará presente en Ubuntu 13.10, aunque también tendremos a nuestra disposición un “legacy mode” con el qeu podremos ejecutar “clientes X sin un servidor X bajo demanda”.

La ambición del proyecto es importante, y es que como muchos de vosotros ya sabréis la idea es que sea uno de los pilares de la llegada de Ubuntu a smartphones y tablets. Mir de momento se centrará en el escritorio, pero en 2014 podríamos ver su desembarco a nivel masivo en todos los dispositivos en los que Ubuntu esté funcionando.

La X.Org Foundation no tiene claro qué hará con respecto a Mir

Siguen sumándose las reacciones y declaraciones acerca de Mir, el nuevo servidor gráfico que Canonical está desarrollando como base de su distribución Ubuntu multiplataforma y que ha hecho que se descarten tanto el actual servidor X.Org como Wayland.

En una reciente reunión del consejo de administración de la X.Org Foundation a través de IRC de la que ya tenemos el registro se ha evaluado el futuro de Mir y de Wayland, y parece que sus miembros no acaban de decidir si apoyar o no ese esfuerzo de Canonical.

Uno de los responsables de la fundación, Bart Massey, indicó que “Wayland es algo en lo que estuvimos de acuerdo que estaba bajo el paraguas de X.Org, pero Mir no lo es, definitivamente“. Aún así, él mismo continuó diciendo lo siguiente

Sugiero que hagamos un anuncio con un apoyo y ánimo total para el proyecto Mir, y deberíamos enfatizar que creemos que sería fantástico que Canonical pudiera sustituir X en el escritorio en tan solo 12 meses… lo que quiero decir es que todavía no nos hemos puesto de acuerdo sobre nuestra opinión acerca de Mir.

Los comentarios de otros miembros también dejaban clara esa indecisión. Así, el mismo Massey continuó afirmando que “Dado que Mir es un esfuerzo de una única corporación, no creo que sea apropiado que la apoyemos, pero esa es mi opinión“. Eric Anholt, de Intel, reveló que “no imagino a mucha gente que vea a Mir como la gran revolución“, mientras que Alex Deucher de AMD comentó que “Creo que si Mir despega, podríamos soportarlo también“.

Como revelan en Phoronix, esta reunión tuvo lugar hace dos semanas y se supone que iba a sentar las bases de un anuncio oficial de la X.Org Foundation sobre Mir, pero de momento ese anuncio no se ha producido, y con estas declaraciones parece quedar claro que ni ellos mismos tienen claro qué pensar de Mir.

 

Los desarrolladores de Enlightenment también apostarán por Wayland

El creador de Enlightenment, Rasterman, ha publicado un anuncio (el navegador avisa de web no segura, pero es un enlace sin peligro, creo yo) en el que deja claro que este entorno de escritorio apostará por Wayland y no por Mir como futura opción en el cambo de los servidores gráficos.

El anuncio se produce pocos días después del revuelo causado por Canonical con su presentación de su servidor gráfico propio, Mir, que hará que ni el actual X.Org ni el proyecto Wayland se usen como base para las futuras versiones de Ubuntu. Esa decisión, que según Canonical estaba motivada por los requisitos técnicos de su futura versión universal de Ubuntu, que correrá en PCs, portátiles, tablets y Smart TVs).

Enlightenmente está apoyando a Wayland para su sistema gráfico de futuro, y por ahora no tiene planes en lo que se refiere a Mir“, indicaba claramente este desarrollador, que trabaja para Samsung y que entre otras cosas está muy implicado en el desarrollo de Tizen.

Rasterman aclara que de hecho ya existe una versión muy preliminar de las librerías EFL (sobre las que se sustenta Enlightenment) para Wayland que son funcionales, y los avances en esa integración de Enlightenment en Wayland también han sido importante. La filosofía de Wayland es según este desarrollador la correcta:

Creemos que dar soporte a estándares abiertos a la comunidad como Wayland nos permite ponernos de acuerdo y colaborar, y además permite expresiones individuales por entorno de escritorio (implementando tu propio compositor que se comunique con el protocolo Wayland) será lo que tenga éxito en el futuro. No hay nada malo a nivel técnico en Wayland, y nada del proyecto Mir parece estar en disposición de cambiar eso. No tenemos la intención de trabajar para dar soporte a Mir.

Estas declaraciones se unen a las que habían hecho hace poco los desarrolladores de KDE y Kubuntu y del proyecto GNOME. Ubuntu, como era previsible, se va quedando sola.

GNOME apostará por Wayland, no por Mir

Uno de los principales desarrolladores del proyecto GNOME, Matthias Clasen, ha propuesto que los esfuerzos por migrar GNOME a un nuevo servidor de ventanas vayan a Wayland. El objetivo de Clasen es el de que GNOME 3.10, que está previsto para el próximo otoño, ofrezca soporte para Wayland de modo que se pueda utilizar este servidor con GNOME Shell.

Ese sería un primer paso para que en GNOME 3.12, que llegará en marzo de 2014, pueda soportar de forma completa Wayland tanto en GNOME Shell como en el resto de componentes de GNOME. Además se daría compatibilidad a las aplicaciones X11 a través de Xwayland, pero durante todo ese tiempo el tradicional X11 seguirá siendo la base del funcionamiento de GNME.

Esta propuesta deja clara las dudas que plantea el servidor Mir que Canonical está programando de cero y que ha causado muchas dudas entre la comunidad de usuarios. Clasen afirma que el anuncio de Mir “hace que sea más urgente que demos todo nuestro apoyo a Wayland y le ayudemos a lograr todo su potencial“. Tenéis todos los detalles sobre las tareas necesarias para ese esfuerzo en el wiki para desarrolladores de GNOME.

Ubuntu desarrolla sus propias miniaplicaciones: id diciendo adiós a la calculadora de GNOME

Los responsables de Canonical están diferenciándose cada vez más del escritorio GNOME tradicional y han comenzado a trabajar en miniaplicaciones de escritorio que sustituirán muy pronto a las versiones por defecto que se integraban en el entorno de escritorio GNOME.

El pilar de todo esto es el Ubuntu SDK con el que el equipo de Canonical ya ha programado varias de estas aplicaciones que tamién hacen uso de QML para el renderizado gráfico, en un claro paso para esa futura compatibilidad con el servidor de ventanas Mir en el que se basarán las futuras ediciones de Ubuntu.

Michael Hall, un empleado de Canonical, ha publicado en su blog algunas capturas de las herramientas que ya están programándose, confirmando además ese objetivo:

Poco después de anunciar las versiones previas de Ubuntu Touch y del SDK, iniciamos un esfuerzo para desarrollar las aplicaciones básicas para dispositivos Ubuntu en abierto con total colaboración de la comunidad. Hemos identificado un conjunto de aplicaciones esperadas, hemos aglutinado a los colaboradores de la comunidad que están interesados, y hemos dedicado recursos de diseño y gestión de proyectos de la plantilla de Canonical.

Y el esfuerzo ha dado sus primeros frutos. Como se puede ver en las imágenes, ya tenemos versiones preliminares de la calculadora, el calendario, el reloj, la información del tiempo, algunos juegos, o un cliente de Gwibber. Y por si no os habéis dado cuenta, todas esas aplicaciones adoptan el formato de pantalla de los smartphones, en otra clara señal de hacia dónde está dirigiendo sus pasos Canonical.

Canonical y la comunidad de Ubuntu: ¿una relación condenada al fracaso?

Estas últimas semanas están pasando muchas cosas importantes en el seno de Canonical, la empresa responsable del desarrollo de Ubuntu. La comunidad no está contenta, y no lo está desde hace tiempo. El primer signo de ese descontento llegó con Unity, una interfaz que por primera vez hizo sentirnos incómodos. Entonces no sabíamos a qué venía ese cambio. Puede que ni siquiera Shuttleworth y sus chicos lo supieran. Y entonces llegó el anuncio:

Cuando llegue la 14.04 LTS Ubuntu se usará en tablets, móviles, TVs y pantallas inteligentes que van del coche a la cocina, y conectará esos dispositivos de forma limpia y transparente al escritorio, el servidor y la nube.

Aquella fue la expresión de la epifanía de Shuttleworth. De su visión de futuro. Una visión que parecía ambiciosa, pero no tan ambiciosa como ha resultado ser gradualmente. Porque esa vocación de Ubuntu de convertirse en algo que pudiéramos usar en todo tipo de dispositivos no era lo único importante. La otra parte de la ecuación era aún más significativa.

Que la versión de Ubuntu que usásemos en un dispositivo sería exactamente igual al resto.

Eso era (es) lo realmente importante. Ubuntu permitirá que tu smartphone basado en esta distribución se convierta de buenas a primeras en tu PC. Misma plataforma, misma interfaz (que eso sí, aprovechará la resolución de pantalla), y sobre todo, mismo catálogo de aplicaciones. Una idea genial que hasta ahora nadie había enfocado con tanta claridad.

Pero las visiones tienen un problema: que no todos las comparten. Ubuntu nació con aquella frase autodefinitoria: “Linux for Human Beings“, pero poco a poco fue desmarcándose de algunos de sus principios. Hoy en día es difícil encontrar la palabra “Linux” en el sitio web de Canonical (salvo cuando hablan del kernel Linux en su sección de soporte), y muchos vemos sombras en la filosofía de esta empresa. Su inclusión de los resultados de búsqueda de Amazon, el hecho de que Unity no se use en ninguna otra distribución Linux, o de que Ubuntu One tenga clientes para Windows y Mac OS X pero no para otras distribuciones Linux (de nuevo) genera dudas. Sombras.

Esas sombras crecían. Y distribuciones como Linux Mint aprovechaban el momento para convencer a ubunteros despechados con una distribución que mantenía y mejoraba todo lo que esos usuarios echaban de menos en Ubuntu. Canonical ya no molaba tanto. No parecía escuchar a la comunidad. Y aquel comentario de Shuttleworth en marzo de 2010 dejaba las cosas claras:

Esto no es una democracia. Bienvenidos sean los buenos comentarios y los buenos datos. Pero no estamos votando sobre decisiones de diseño..

El creador de Canonical y de Ubuntu, que se había proclamado como “dictador benévolo” de su proyecto, ya no parecía tan benévolo. Y lo confirmaba en los términos oficiales de gobierno de Ubuntu:

Esto no es una democracia. Es una meritocracia. Tratamos de operar más sobre el consenso que sobre las votaciones, buscando que la gente que se encargará de hacer el trabajo esté de acuerdo.

Y en esas estábamos cuando a principios de año en Canonical anunciaban la llegada de Ubuntu for phones y, pocas semanas después, de Ubuntu on tablets. Dos patas de esa mesa que también estaría sostenida por Ubuntu en el escritorio (la distro actual para PCs y portátiles) y por Ubuntu en la televisión, à la Google TV, la única que aún queda por mostrar más sobre sí misma. Pero ni siquiera hace falta que muestren esta última pata. Canonical y Shuttleworth ya han comenzado a convencer a los que no teníamos esa visión tan clara. El problema no está en que uno comparta (como es mi caso) o no esa visión. El problema es que para hacerla realidad han fallado en algunas cosas. Y probablemente una de ellas ha sido la forma de comunicarselo a la comunidad.

De ello no solo se han quejado los usuarios, sino que la tormenta se ha producido por las quejas de gente importante en la comunidad de Ubuntu. Gente que ha trabajado mucho y muy duro tanto en el proyecto matriz como en proyectos derivados. Los mejores ejemplos los tenemos en algunos de los principales implicados en el desarrollo de KDE y de Kubuntu. Aaron Seigo (leyenda en KDE) ha criticado desde hace semanas los fallos en la forma de comunicar sus novedades que tiene Canonical y su dudosa nueva (¿o vieja?) forma de hacer las cosas:

El mayor problema que veo es que van a ir a por ello [esa plataforma única] por su cuenta y van a diferenciarse del resto del ecosistema del software libre con una pila software que han estado desarrollando en secreto y que te obligará a aceptar sus términos para que puedas contribuir a ella. 

De hecho han cerrado las puertas al resto del mundo del software libre. Asumirán que tienen que trasladar y mantener cosas como Qt, Gtk+, XUL, etc a su sistema. Asumirán que tienen que trasladar aplicaciones a ciertos puntos de integración (la mayoría de los cuales serán ofrecidos en aplicaciones Qt). No compartirán la infraestructura del shell de escritorio con nadie más, y usar su software libre en otras plataformas se convertirá en algo cada vez más difícil.

A ese comentario en su cuenta de Google+ se le suman otros, pero las críticas de Seigo son claras: la decisión de Canonical de desarrollar su propio servidor gráfico, Mir, en lugar de usar Wayland o el actual X.Org, -el otro anuncio relevante de estos días- es errónea desde el punto de vista técnico (un servidor gráfico es uno de los componentes más complejos que existen), pero es aún más errónea desde el punto de vista de la comunicación y la actitud de una empresa que parece contar cada vez menos con la comunidad.

Ese desmarque por la banda de Canonical también ha sido criticado por uno de los responsables del desarrollo de KWin (el gestor de ventanas de KDE). Martin Gräßlin escribía en su propio blog un post al respecto del de Shuttleworth y su “All the faces of Ubuntu“. Allí el creador de Canonical aseguraba que KWin funcionaría perfectamente en Mir, como señalando implícitamente que los desarrolladores de Kubuntu se pondrían manos a la obra. Pero Gräßlin tenía otra opinión, y la expresó claramente en su post, con algunos puntos aplastantes:

  • No tienen ni idea de cómo implementar KWin
  • Actualmente el número de commits a KWin por empleados de Canonical es 0
  • Ningún empleado de Canonical ha contactado a estas alturas con el equipo de KWin sobre cómo podríamos integrar Mir o si estaríamos interesados en ello.
  • Debo cuestionar la capacidad de Canonical para juzgar lo que otro software puede o no puede hacer después de los inexistentes problemas que Canonical afirma que tiene Wayland y que Mir no tendrá.

Y a esas se suman también las de Jonathan Ridell, principal responsable de Kubuntu, que tras tantos cambios y tantas decisiones tomadas a espaldas de la comunidad se ha hartado y ha dejado claro opinaba como Martin Owens (otro desarrollador de Ubuntu) que a estas alturas será mejor que muchos usuarios de Ubuntu pasen de una Canonical que a su vez pasa de ellos, aunque luego clarificó ese primer post con otro en el que, eso sí, se mantenía en sus trece sobre sus conclusiones originales:

Si quieres tener un papel importante como coaborador entonces Ubuntu Unity no es el mejor proyecto al que dedicarte. Es perfecto puesto que hay muchos proyectos que están esperando que más gente ayude, yo recomiendo Kubuntu pero hay docenas de otras variantes [distribuciones] y sub-proyectos esperandoos con los brazos abiertos.

Y en respuesta, Shuttleworth escribió a su vez un post en el que con un tono algo menos distendido le explicaba a Ridell que su actitud cizañera (mis palabras, no las suyas) no ayudaba demasiado:

Canonical, como depositaria de la comunidad Ubuntu, está invirtiendo un montón de energía en evaluar como sus acciones pueden afectar al resto de depositarios, y en ofrecerles formas de ayudar con su trabajo a las necesidades del resto de depositarios del proyecto.

Tú, como depositario de la comunidad Ubuntu, estás invitando ala gente a colaborar menos con este proyecto general, y colaborar más con un único depositario [con Kubuntu].

Hmm. Que no consigas lo que quieres no debería hacer que promociones un liderazgo dividido.

Ese ha sido uno de los primeros momentos en los que se ha visto a Shuttleworth perder un poquito los nervios. El otro, escrito justo después en respuesta a otro desarrollador de Kubuntu que apoyaba a Ridell, lo dejaba aún más claro. Y cito de nuevo a Shuttleworth:

Así que antes de marcharte furioso, tómate una taza de té y piensa sobre lo que das y recibes de nuestra relación. De verdad. 

Los calentones parecen estar siendo numerosos en toda la comunidad, aunque parece que han sido los desarrolladores de Kubuntu los que más se han esforzado en expresarlos, pero al rescate trataba de llegar Jono Bacon, community manager de Ubuntu, que se ponía en su papel y lanzaba hoy mismo un mensaje conciliador pero en el que dejaba claro que Canonical se quiere diferenciar de lo que existía hasta ahora en el mundo Linux:

Necesitamos cuestionar constantemente nuestro statu quo… no por el simple hecho de ser distintos, sino por el hecho de no ceñirnos únicamente a la tradición, ayudándonos a nosotros mismos a ser mejores en lo que hacemos, y en último término a conseguir el objetivo de llevar Ubuntu a las manos de más gente.

Ese párrafo de Bacon resumen en mi opinión algo que muchos no saben o no quieren ver. Ubuntu no quiere ser una distribución Linux. Quiere ser mucho más. Y si para ello tiene que iniciar proyectos propios, adoptar una filosofía “menos abierta” y provocar que parte de su comunidad abandone el barco, que así sea.

Los comentarios en ese mismo post de Jono Bacon son igualmente esclarecedores. En uno de ellos, un usuario apunta a una primera verdad evidente:

Uno de los problemas de construir una gran comunidad diversa es que esa comunidad que construyes es grande y diversa. Cuando más grande y más diversa es esa comunidad, más intentan los extremos desplazar al centro de esa comunidad. 

Pero el mejor comentario, que traduzco íntegramente a continuación, es especialmente brillante, y en realidad serviría como auténtico corolario de todo lo que ha pasado estas últimas semanas:

El problema, al menos para mi, es que todas las “grandes” decisiones se están realizando en secreto y de forma externa a la comunidad de desarrolladores que ha ayudado a que Ubuntu crezca y sea lo que es hoy. 

Cada pocas semanas hay una polémica porque se ha tomado una decisión que no tiene sentido, y las razones que se dan para haberla tomado solo suenan a excusa. Si se toma una decisión por dinero, dilo, no te enrolles y no trates de engañarnos. 

No me sorprendería que Mir fuese un prerequisito para algún producto de Canonical aún sin anunciar en el que están trabajando – y por supuesto solo lo sabremos cuando sea demasiado tarde para dar cualquier tipo de opinión. 

Básicamente, Canonical necesita darse cuenta de que no puedes dejar fuera del ciclo a la comunidad si quieres que la comunidad esté contenta. Eso solo resulta en una falta de confianza entre Canonical y todo el resto de la comunidad Open Source. 

Así es. La comunidad se siente excluida del proceso de toma de decisiones de Canonical, y eso les jode. Lógicamente. A mi también me provocaría ese sentimiento. Y sin embargo, ¿podría una visión como la de Mark Shuttleworth avanzar si la comunidad tuviera poder de decisión sobre la forma de trabajar en Ubuntu?

Lo dudo. Shuttleworth siempre ha tenido cierto tinte ‘stevejobsiano‘, pero comparto con él la mayor parte de su forma de hacer las cosas. Lamentablemente, la comunicación con la comunidad dista mucho de ser perfecta. Y ese es probablemente el único gran problema que sí podrían resolver en Canonical. El resto, que a ciertos miembros de la comunidad no les guste Mir, o Unity, o el ciclo de desarrollo de Ubuntu, no es algo sobre lo que realmente puedan opinar. Porque si lo hiciesen Ubuntu no iría a ninguna parte. Se quedaría como está. Y eso es lo que precisamente Shuttleworth y Canonical no quieren.

Primeros vídeos de Mir, el nuevo servidor gráfico de Ubuntu

Los chicos de Canonical anunciaron ayer su ambicioso proyecto Mir, el nuevo servidor gráfico que sustituirá a X.Org  y que servirá para unificar el comportamiento de Unity en todo tipo de plataformas. Hoy ya han aparecido los primeros vídeos de Mir en funcionamiento en una fase muy preliminar pero que deja claro que la tecnología de Canonical tiene ya una base con la que comenzar a demostrar su validez.

En los vídeos publicados por Thomas Voß se muestra Mir funcionando tanto en Ubuntu Touch Developer Preview en un Nexus 7 como en un servidor X integrado con Mir en el que funciona Unity. Los vídeos, de apenas unos segundos, no dejan demasiado a la imaginación y su calidad es bastante pobre, pero aún así permiten que nos hagamos una idea de la marcha del proyecto, y de algo fundamental.

Que los usuarios, como tiene que ser, no nos enteraremos de nada. Mir funcionará en segundo plano y aun siendo un componente fundamental del sistema operativo, no supondrá cambio alguno en la forma en la que los usuarios se enfrentan a sus sesiones de trabajo y ocio con Ubuntu y Unity. Otro tema son los desarrolladores -Mir se basa completamente en Qt y QML-, pero seguramente Canonical pronto establezca todas las bases para que esos programadores comiencen a sacar provecho de este nuevo servidor gráfico.