Ubuntu Edge no consigue su objetivo, ¿qué nos deparará el futuro?

Era muy difícil. En Canonical fueron ambiciosos al lanzar una campaña de crowdfunding para su proyecto Ubuntu Edge. Querían recaudar 32 millones de dólares para poder desarrollar y fabricar un primer lote de 40.000 terminales, pero finalmente «solo» consiguieron 12,8 millones de dólares, una cifra que no osbtante ha supuesto un nuevo hito en este tipo de campañas.

El fracaso no ha sido completo, desde luego. Ubuntu ha conseguido notoriedad en el mercado, y el propio Mark Shuttleworth comentaba como varios fabricantes se han interesado por el proyecto. Así pues, puede que no tengamos un Ubuntu Edge de Canonical en 2014, pero quién sabe si algun fabricante cogerá el testigo y fabricará un dispositivo similar con esas prestaciones y con la colaboración de la empresa de Shuttleworth.

Eso es lo que esperamos todos los que apoyamos el proyecto económicamente. Shuttleworth ha asegurado que PayPal devolverá el dinero a los participantes en los próximos 5 días, así que ese aspecto está resuelto.

Ahora queda por ver si Canonical vuelve a retomar este tipo de iniciativas en el futuro, algo que tampoco descartaba el creador, que dice haber aprendido de los aciertos y errores de una campaña que se ha convertido en un referente a pesar de haber fracasado económicamente.

El bug número uno de Ubuntu cerrado por Shuttleworth, pero no por la comunidad

Hace unos días Mark Shuttleworth cerraba el primero de los bugs del proyecto. Aquel «error a corregir» no era otro que el hecho de que Microsoft tenía la mayor cuota de mercado en el segmento de los PCs y portátiles, y la idea de Ubuntu era la de tratar de cambiar el panorama y convertir a Linux en protagonista en el escritorio.

Ese panorama nunca cambió. El famoso «año de Linux en el escritorio» era el mensaje de esperanza que algunas personalidades del mundo Linux lanzaban al comienzo de cada año, pero lo cierto es que la cuota de Linux en el escritorio jamás ha sobrepasado el 2% según los estudios (basados en datos de navegadores usados en sesiones de Internet) de NetApplications o de Statcounter GlobalStats.

Por supuesto, hay otras formas de ver las cosas: Android sí se ha convertido en un éxito, y este proyecto con una fuerte base Open Source es el mejor ejemplo de la excelencia a la que puede llegar un desarrollo de este tipo, aunque claro está, detrás haya estado un gigante como Google.

Por estas y otras muchas razones ese cierre del bug número 1 por parte de Mark Shuttleworth ha sido recibido con todo tipo de comentarios. Shuttleworth afirmaba que el panorama ha cambiado y que Android es el mejor ejemplo de ello, e incluso tiraba flores a Microsoft por el soporte de Linux en Azure. Pero ese singular cambio de parecer -Microsoft parecía el enemigo hace años, y ahora es un singular aliado– ha hecho dudar de Shuttleworth, que algunos creen que no quiere hacer más que ir engrandeciendo su ego.

Tuve la ocasión de conocer y entrevistar a Shuttleworth para MuyLinux en el evento LinuxCon en Barcelona noviembre de 2012, y lo cierto es que me pareció una persona amable, educada, y muy coherente. Muy afable, muy cercano, y que en mi opinión no tenía ningún interés en hacerse más famoso o más importante. De hecho, aceptaba las críticas que le planteé (como el debate sobre la publicidad de Amazon en los resultados del Dash) y se mostró en todo momento conciliador y abierto a cambios, aunque creía firmemente en que el camino que había seguido con Ubuntu.

Así pues, que ahora Shuttleworth se muestre ahora menos agresivo con Microsoft y que reconozca que luchar por corregir ese bug ya no tiene tanto sentido no me parece equivocado. Me parece una cambio de parecer coherente sobre todo ahora que su objetivo es mucho más ambicioso, y podría de hecho (hipotéticamente) servir también de demostración de que aquel bug sí que se podía cerrar. Si Ubuntu triunfara en tablets, smartphones, PCs y portátiles, lograría abarcar más cuota de mercado. Centrarse en lo que tú haces y no en lo que hacen los demás es, a mi entender, un acierto, así que una vez más, minipunto y punto para Shuttleworth, Ubuntu y la dirección que ha tomado esta distro.

¿Fuiste un inocente el 1 de abril?

Las empresas y medios de comunicación de Estados Unidos tuvieron ayer un día ocupado tratando de maquinar inocentadas con las que gastar bromas a todos los incautos que no se dieron cuenta de que ayer era el día de los Santos Inocentes en versión americana (April Fools’ Day). Muchas de las bromas tuvieron su origen en Google, donde sus empleados parecen tener especial afición por ese día, pero hubo algunas bromas linuxeras interesantes.

Una de ellas fue la que indicaba que Mark Shuttleworth, creador de Ubuntu, había terminado escuchando las críticas y sugerencias de los usuarios  y de organizaciones como la EFF y había indicado que la polémica característica de presentación de resultados online -los famosos resultados de Amazon- estaría desactivada por defecto en la próxima versión de su distribución, Ubuntu 13.04 Raring Ringtail.

Otra igualmente simpática fue la que realizaron en Phoronix, donde nos contaron que Valve había anunciado el lanzamiento de Half-Life 4 para Linux en versión exclusiva, sin opciones para Windows o Mac OS X. Además usaría el Source Engine 2 como motor gráfico y trataban de hacer la cosa algo más seria dejando claro que aunque eso podía ser una broma, su Steam Box basada en Linux no lo es.

Y de postre, una para los que tengan ya unos añitos: es posible hacer que en nuestra terminal aparezca un vídeo en formato ASCII con el legendario Rick Astley en uno de sus videoclips. Un usuario ha creado un script Bash que lo logra para poner los pelos de punta a todos nuestros amigos linuxeros 😉

El periodo de soporte de las versiones de Ubuntu no-LTS se reduce a la mitad, nada de rolling release

En una reunión del Ubuntu Technical Board los responsables técnicos de la distribución de Canonical decidieron reducir el periodo de soporte de las versiones no-LTS de Ubuntu a tan solo nueve meses, la mitad del periodo disponible hasta ahora. Al mismo tiempo, los desarrolladores querían facilitar a los usuarios el acceso a paquetes más actualizados sin tener que realizar actualizaciones de la distribución completa.

En esa reunión además hubo una conclusión clara más: esos responsables votaron en contra de pasar a un modelo rolling release, un debate que llevaba ya semanas en alza y sobre el que el propio Mark Shuttleworth mostraba muchas dudas. La idea del comité técnico es la de acelerar el ciclo de lanzamiento de versiones sin comprometer las ya planificadas.

Según The H Open, la reducción del tiempo de soporte de las versiones no-LTS de Ubuntu de 18 a 9 meses debería dar a los desarrolladores más tiempo para concentrarse en probar los paquetes con los que los usuarios podrán actualizarse entre las versiones principales. De momento no hay detalles específicos sobre cómo llevarán a cabo esos cambios en las actualizaciones con ciclos más frecuentes, pero sabremos más en las próximas semanas.

Canonical y la comunidad de Ubuntu: ¿una relación condenada al fracaso?

Estas últimas semanas están pasando muchas cosas importantes en el seno de Canonical, la empresa responsable del desarrollo de Ubuntu. La comunidad no está contenta, y no lo está desde hace tiempo. El primer signo de ese descontento llegó con Unity, una interfaz que por primera vez hizo sentirnos incómodos. Entonces no sabíamos a qué venía ese cambio. Puede que ni siquiera Shuttleworth y sus chicos lo supieran. Y entonces llegó el anuncio:

Cuando llegue la 14.04 LTS Ubuntu se usará en tablets, móviles, TVs y pantallas inteligentes que van del coche a la cocina, y conectará esos dispositivos de forma limpia y transparente al escritorio, el servidor y la nube.

Aquella fue la expresión de la epifanía de Shuttleworth. De su visión de futuro. Una visión que parecía ambiciosa, pero no tan ambiciosa como ha resultado ser gradualmente. Porque esa vocación de Ubuntu de convertirse en algo que pudiéramos usar en todo tipo de dispositivos no era lo único importante. La otra parte de la ecuación era aún más significativa.

Que la versión de Ubuntu que usásemos en un dispositivo sería exactamente igual al resto.

Eso era (es) lo realmente importante. Ubuntu permitirá que tu smartphone basado en esta distribución se convierta de buenas a primeras en tu PC. Misma plataforma, misma interfaz (que eso sí, aprovechará la resolución de pantalla), y sobre todo, mismo catálogo de aplicaciones. Una idea genial que hasta ahora nadie había enfocado con tanta claridad.

Pero las visiones tienen un problema: que no todos las comparten. Ubuntu nació con aquella frase autodefinitoria: «Linux for Human Beings«, pero poco a poco fue desmarcándose de algunos de sus principios. Hoy en día es difícil encontrar la palabra «Linux» en el sitio web de Canonical (salvo cuando hablan del kernel Linux en su sección de soporte), y muchos vemos sombras en la filosofía de esta empresa. Su inclusión de los resultados de búsqueda de Amazon, el hecho de que Unity no se use en ninguna otra distribución Linux, o de que Ubuntu One tenga clientes para Windows y Mac OS X pero no para otras distribuciones Linux (de nuevo) genera dudas. Sombras.

Esas sombras crecían. Y distribuciones como Linux Mint aprovechaban el momento para convencer a ubunteros despechados con una distribución que mantenía y mejoraba todo lo que esos usuarios echaban de menos en Ubuntu. Canonical ya no molaba tanto. No parecía escuchar a la comunidad. Y aquel comentario de Shuttleworth en marzo de 2010 dejaba las cosas claras:

Esto no es una democracia. Bienvenidos sean los buenos comentarios y los buenos datos. Pero no estamos votando sobre decisiones de diseño..

El creador de Canonical y de Ubuntu, que se había proclamado como «dictador benévolo» de su proyecto, ya no parecía tan benévolo. Y lo confirmaba en los términos oficiales de gobierno de Ubuntu:

Esto no es una democracia. Es una meritocracia. Tratamos de operar más sobre el consenso que sobre las votaciones, buscando que la gente que se encargará de hacer el trabajo esté de acuerdo.

Y en esas estábamos cuando a principios de año en Canonical anunciaban la llegada de Ubuntu for phones y, pocas semanas después, de Ubuntu on tablets. Dos patas de esa mesa que también estaría sostenida por Ubuntu en el escritorio (la distro actual para PCs y portátiles) y por Ubuntu en la televisión, à la Google TV, la única que aún queda por mostrar más sobre sí misma. Pero ni siquiera hace falta que muestren esta última pata. Canonical y Shuttleworth ya han comenzado a convencer a los que no teníamos esa visión tan clara. El problema no está en que uno comparta (como es mi caso) o no esa visión. El problema es que para hacerla realidad han fallado en algunas cosas. Y probablemente una de ellas ha sido la forma de comunicarselo a la comunidad.

De ello no solo se han quejado los usuarios, sino que la tormenta se ha producido por las quejas de gente importante en la comunidad de Ubuntu. Gente que ha trabajado mucho y muy duro tanto en el proyecto matriz como en proyectos derivados. Los mejores ejemplos los tenemos en algunos de los principales implicados en el desarrollo de KDE y de Kubuntu. Aaron Seigo (leyenda en KDE) ha criticado desde hace semanas los fallos en la forma de comunicar sus novedades que tiene Canonical y su dudosa nueva (¿o vieja?) forma de hacer las cosas:

El mayor problema que veo es que van a ir a por ello [esa plataforma única] por su cuenta y van a diferenciarse del resto del ecosistema del software libre con una pila software que han estado desarrollando en secreto y que te obligará a aceptar sus términos para que puedas contribuir a ella. 

De hecho han cerrado las puertas al resto del mundo del software libre. Asumirán que tienen que trasladar y mantener cosas como Qt, Gtk+, XUL, etc a su sistema. Asumirán que tienen que trasladar aplicaciones a ciertos puntos de integración (la mayoría de los cuales serán ofrecidos en aplicaciones Qt). No compartirán la infraestructura del shell de escritorio con nadie más, y usar su software libre en otras plataformas se convertirá en algo cada vez más difícil.

A ese comentario en su cuenta de Google+ se le suman otros, pero las críticas de Seigo son claras: la decisión de Canonical de desarrollar su propio servidor gráfico, Mir, en lugar de usar Wayland o el actual X.Org, -el otro anuncio relevante de estos días- es errónea desde el punto de vista técnico (un servidor gráfico es uno de los componentes más complejos que existen), pero es aún más errónea desde el punto de vista de la comunicación y la actitud de una empresa que parece contar cada vez menos con la comunidad.

Ese desmarque por la banda de Canonical también ha sido criticado por uno de los responsables del desarrollo de KWin (el gestor de ventanas de KDE). Martin Gräßlin escribía en su propio blog un post al respecto del de Shuttleworth y su «All the faces of Ubuntu«. Allí el creador de Canonical aseguraba que KWin funcionaría perfectamente en Mir, como señalando implícitamente que los desarrolladores de Kubuntu se pondrían manos a la obra. Pero Gräßlin tenía otra opinión, y la expresó claramente en su post, con algunos puntos aplastantes:

  • No tienen ni idea de cómo implementar KWin
  • Actualmente el número de commits a KWin por empleados de Canonical es 0
  • Ningún empleado de Canonical ha contactado a estas alturas con el equipo de KWin sobre cómo podríamos integrar Mir o si estaríamos interesados en ello.
  • Debo cuestionar la capacidad de Canonical para juzgar lo que otro software puede o no puede hacer después de los inexistentes problemas que Canonical afirma que tiene Wayland y que Mir no tendrá.

Y a esas se suman también las de Jonathan Ridell, principal responsable de Kubuntu, que tras tantos cambios y tantas decisiones tomadas a espaldas de la comunidad se ha hartado y ha dejado claro opinaba como Martin Owens (otro desarrollador de Ubuntu) que a estas alturas será mejor que muchos usuarios de Ubuntu pasen de una Canonical que a su vez pasa de ellos, aunque luego clarificó ese primer post con otro en el que, eso sí, se mantenía en sus trece sobre sus conclusiones originales:

Si quieres tener un papel importante como coaborador entonces Ubuntu Unity no es el mejor proyecto al que dedicarte. Es perfecto puesto que hay muchos proyectos que están esperando que más gente ayude, yo recomiendo Kubuntu pero hay docenas de otras variantes [distribuciones] y sub-proyectos esperandoos con los brazos abiertos.

Y en respuesta, Shuttleworth escribió a su vez un post en el que con un tono algo menos distendido le explicaba a Ridell que su actitud cizañera (mis palabras, no las suyas) no ayudaba demasiado:

Canonical, como depositaria de la comunidad Ubuntu, está invirtiendo un montón de energía en evaluar como sus acciones pueden afectar al resto de depositarios, y en ofrecerles formas de ayudar con su trabajo a las necesidades del resto de depositarios del proyecto.

Tú, como depositario de la comunidad Ubuntu, estás invitando ala gente a colaborar menos con este proyecto general, y colaborar más con un único depositario [con Kubuntu].

Hmm. Que no consigas lo que quieres no debería hacer que promociones un liderazgo dividido.

Ese ha sido uno de los primeros momentos en los que se ha visto a Shuttleworth perder un poquito los nervios. El otro, escrito justo después en respuesta a otro desarrollador de Kubuntu que apoyaba a Ridell, lo dejaba aún más claro. Y cito de nuevo a Shuttleworth:

Así que antes de marcharte furioso, tómate una taza de té y piensa sobre lo que das y recibes de nuestra relación. De verdad. 

Los calentones parecen estar siendo numerosos en toda la comunidad, aunque parece que han sido los desarrolladores de Kubuntu los que más se han esforzado en expresarlos, pero al rescate trataba de llegar Jono Bacon, community manager de Ubuntu, que se ponía en su papel y lanzaba hoy mismo un mensaje conciliador pero en el que dejaba claro que Canonical se quiere diferenciar de lo que existía hasta ahora en el mundo Linux:

Necesitamos cuestionar constantemente nuestro statu quo… no por el simple hecho de ser distintos, sino por el hecho de no ceñirnos únicamente a la tradición, ayudándonos a nosotros mismos a ser mejores en lo que hacemos, y en último término a conseguir el objetivo de llevar Ubuntu a las manos de más gente.

Ese párrafo de Bacon resumen en mi opinión algo que muchos no saben o no quieren ver. Ubuntu no quiere ser una distribución Linux. Quiere ser mucho más. Y si para ello tiene que iniciar proyectos propios, adoptar una filosofía «menos abierta» y provocar que parte de su comunidad abandone el barco, que así sea.

Los comentarios en ese mismo post de Jono Bacon son igualmente esclarecedores. En uno de ellos, un usuario apunta a una primera verdad evidente:

Uno de los problemas de construir una gran comunidad diversa es que esa comunidad que construyes es grande y diversa. Cuando más grande y más diversa es esa comunidad, más intentan los extremos desplazar al centro de esa comunidad. 

Pero el mejor comentario, que traduzco íntegramente a continuación, es especialmente brillante, y en realidad serviría como auténtico corolario de todo lo que ha pasado estas últimas semanas:

El problema, al menos para mi, es que todas las «grandes» decisiones se están realizando en secreto y de forma externa a la comunidad de desarrolladores que ha ayudado a que Ubuntu crezca y sea lo que es hoy. 

Cada pocas semanas hay una polémica porque se ha tomado una decisión que no tiene sentido, y las razones que se dan para haberla tomado solo suenan a excusa. Si se toma una decisión por dinero, dilo, no te enrolles y no trates de engañarnos. 

No me sorprendería que Mir fuese un prerequisito para algún producto de Canonical aún sin anunciar en el que están trabajando – y por supuesto solo lo sabremos cuando sea demasiado tarde para dar cualquier tipo de opinión. 

Básicamente, Canonical necesita darse cuenta de que no puedes dejar fuera del ciclo a la comunidad si quieres que la comunidad esté contenta. Eso solo resulta en una falta de confianza entre Canonical y todo el resto de la comunidad Open Source. 

Así es. La comunidad se siente excluida del proceso de toma de decisiones de Canonical, y eso les jode. Lógicamente. A mi también me provocaría ese sentimiento. Y sin embargo, ¿podría una visión como la de Mark Shuttleworth avanzar si la comunidad tuviera poder de decisión sobre la forma de trabajar en Ubuntu?

Lo dudo. Shuttleworth siempre ha tenido cierto tinte ‘stevejobsiano‘, pero comparto con él la mayor parte de su forma de hacer las cosas. Lamentablemente, la comunicación con la comunidad dista mucho de ser perfecta. Y ese es probablemente el único gran problema que sí podrían resolver en Canonical. El resto, que a ciertos miembros de la comunidad no les guste Mir, o Unity, o el ciclo de desarrollo de Ubuntu, no es algo sobre lo que realmente puedan opinar. Porque si lo hiciesen Ubuntu no iría a ninguna parte. Se quedaría como está. Y eso es lo que precisamente Shuttleworth y Canonical no quieren.

A Mark Shuttleworth no le convencen las rolling releases

El creador de Ubuntu y «autoproclamado dictador benevolente» de la distribución ha publicado un artículo en su blog en el que habla del tema de moda: la posible adaptación de Ubuntu a un ciclo de desarrollo rolling release, algo que a Shuttleworth no le convence, como señala claramente en el propio título de su post.

Shuttleworth indica que «las rolling releases no son versiones reales«, y que por tanto no son el modelo adecuado para Ubuntu, aunque sí se plantea pasar a un ciclo de publicación de versiones más frecuente. El creador de Canonical compara la situación con la del navegador Firefox, que pasó a un ciclo de publicación de versiones de tan solo seis semanas en las que intervienen los distintos canales de versiones preliminares, a cual menos inestable (Nightly, Aurora, Beta, Estable) y comenta que en realidad se ha pasado gradualmente a un modelo que toma alguna de esas ideas, como el hecho de que ahora las compilaciones diarias son una de las bases de ese ciclo de desarrollo.

También tiene tiempo para comentar esas dudas de parte de la comunidad de desarrolladores que no están de acuerdo con las últimas decisiones que se han tomado en Canonical sobre el futuro de Ubuntu. Mark Shuttleworth trata de calmar las aguas indicando que «el cielo no se está cayendo» y que la empresa no puede satisfacer los deseos de todos los que colaboran con el proyecto Ubuntu, afirmando que aquellos que no estén de acuerdo con ese camino pueden continuar su camino tranquilamente.

Solo un detalle más. En su artículo no se admiten los comentarios. Uhm.

Ubuntu on tablets, Canonical a punto de completar el círculo

En 2004 nació Ubuntu, una distribución Linux derivada de Debian que desde el principio supo acercar este sistema operativo a usuarios noveles. Los aciertos de Canonical, la desarrolladora de esta distribución, han logrado convertir a este desarrollo en todo un éxito en el mundo Linux, pero eso no es suficiente. Mark Shuttleworth, el creador de Canonical y de Ubuntu, reveló hace ya año y medio su visión de futuro: que un mismo sistema operativo pudiese funcionar en PCs, portátiles, smartphones, tablets e incluso televisores inteligentes.

El primer paso para ese ambicioso proyecto se produjo a principios de año, cuando Canonical anunció el lanzamiento de Ubuntu for phones, una versión específica de Ubuntu para móviles basados en procesadores ARM. Aquel anuncio sirvió para entender mejor una estrategia que permitirá convertir al smartphone en un singular thin client, ya que al utilizar un teclado y un ratón y una conexión al monitor -algo factible a través de las conexiones miniHDMI que integran varios smartphones de alta gama- disfrutaremos de un escritorio completo de Ubuntu.

Ahora se ha producido el segundo paso: el anuncio de Ubuntu on tablets, que es básicamente una variación de Ubuntu y de Ubuntu for phones que está dotada de la misma base que sus hermanas, pero que además integra algunos elementos de interés. Probablemente el más destacado es Side Stage, un sistema que permite visualizar dos aplicaciones al mismo tiempo en el tablet con una interfaz que está claramente copiada -sin tapujos- de Windows 8 y su reciente papel en tablets como los Microsoft Surface RT y Pro.

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El control por voz a través del HUD, la posibilidad de compartir rápidamente todo tipo de contenidos y esas búsquedas centralizadas -con Amazon como primer polémico protagonista- desde el lanzador de la interfaz (idéntico al presente en el escritorio de un PC o portátil con Ubuntu) son algunas de las características que Canonical tratará de vender a fabricantes y partners para lograr que al menos algunos de ellos se planteen la posibilidad de desarrollar dispositivos compatibles.

En realidad no les costará demasiado esfuerzo: Canonical está a punto de ofrecer la primera versión pública de esta nueva plataforma, con la llamada Touch Developer Preview. Esta primera versión que servirá tanto para smartphones (Nexus 4 y Galaxy Nexus para empezar) como para tablets (Nexus 7 y Nexus 10 en principio) intentará demostrar que Canonical tiene en sus manos un proyecto tan prometedor como ambicioso. Y desde Osphérica solo esperamos que Mark Shuttleworth tenga éxito en su propósito, porque eso significará un nuevo éxito para el Open Source.