Ubuntu Touch llegará en su primera versión estable el próximo 17 de octubre

Los desarrolladores de Canonical llevan tiempo trabajando en la versión de Ubuntu para dispositivos móviles, y uno de los miembros del equipo ha anunciado que la primera edición estable de esa versión, conocida como Ubuntu Touch –suponemos que Canonical acabará unificando nombres– llegará el próximo 17 de octubre.

Ese lanzamiento coincidirá con la disponibilidad de Ubuntu 13.10 Saucy Salamander, la próxima edición de la distribución que seguirá su camino en PCs de sobremesa y portátiles.

Así pues, y a pesar de que el Ubuntu Edge no llegara a buen término , los desarrolladores de Canonical siguen comprometidos con un proyecto que se podrá instalar en los dispositivos compatibles oficialmente, esto es, los Samsung Galaxy Nexus, los Nexus 4, y los tablets Nexus 7 y Nexus 10 para los que las imágenes preliminares aparecieron desde el principio.

Esperamos poder ver versiones para otros móviles poco después –aunque serán los miembros de la comunidad los que se encargarán de esas versiones–, pero lo que de momento no llegará son terminales de fabricantes que específicamente lleven preinstalado Ubuntu Touch. Según Canonical, esos smartphones no aparecerán hasta finales de 2013 o principios de 2014.

 

KDE Connect, integración perfecta entre tu dispositivo Android y Linux

Un desarrollador español llamado Albert Vaca trabajó en un proyecto en el Google Summer of Code en el que el resultado fue KDE Connect. Esta utilidad lleva las notificaciones de Android al escritorio KDE,  pero además permite utilizar el teléfono como un mando a distancia para controlar la música y el vídeo, y también conecta Android y Linux de otras formas.

Por ahora KDE Connect soporta Android 4.0 y versiones superiores, pero están trabajando en versiones anteriores también. El protocolo de KDE Connect también está disponible para cualquiera que quiera ofrecer esas mismas opciones en otras plataformas móviles. Las mejoras son constantes, como demuestra el blog de este desarrollador en el que por ejemplo muestra el nuevo aspecto de las notificaciones.

Entre las cosas que podremos hacer al emparejar nuestro teléfono Android con nuestro escritorio KDE están las siguientes:

  • Mostrar llamadas perdidas y notificaciones de SMS en nuestro ordenador
  • Ver la batería del teléfono en el PC
  • Sincronizar los datos del portapapeles (seleccionar texto en el teléfono y copiarlo para pegarlo en el PC)
  • Usar los botones de play, pausa y forward en el teléfono para controlar la reproducción en el ordenador.

Futuras versiones de esta aplicación permitirán aún más opciones, como por ejemplo transferir ficheros entre el PC y el dispositivo móvil, y sin duda se trata de una herramienta especialmente adecuada para los usuarios intensivos de móviles basados en Android. Podéis descargar la última versión estable y también la última versión en desarrollo.

Parece que Ubuntu Edge no recaudará los 32 millones de dólares

Tras unos primeros días en los que el ritmo de reservas fue espectacular, la campaña de financiación colectiva que Canonical puso en marcha en IndieGogo está ralentizándose de manera preocupante. El objetivo, recaudar 32 millones de dólares para poner en marcha el desarrollo y fabricación del Ubuntu Edge, parece difícil de lograr actualmente.

Aunque siempre suele ocurrir lo mismo en campañas de este tipo –los picos de recaudación de ingresos se producen al principio y al final– el ritmo de ingresos se ha visto claramente afectado por la desaparición de las primeras ofertas que eran especialmente interesantes y que permitían conseguir los futuros Ubuntu Edge a precios muy ventajosos y muy por debajo de los 830 dólares que costarán tras la campaña.

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Han aparecido varios estudios que van registrando la progresión de las donaciones, y en uno de ellos se realiza además una predicción matemática sobre lo que se logrará recaudar teniendo en cuenta lo recaudado hasta ahora y el ritmo actual. Y según los datos que han aparecido hasta hoy, Ubuntu Edge no cumplirá su objetivo y rondará los 25 millones de dólares de recaudación.

Por supuesto, en esas cifras no se tienen en cuenta probablemente los efectos de esos últimos días en los que las recaudaciones vuelven a incrementarse, pero a día de hoy parece que el ritmo pueda llegar a animarse tanto como para recuperar el camino que se está perdiendo. Veremos qué ocurre finalmente.

Ubuntu Edge vuelve a estar de oferta para alcanzar el objetivo buscado: desde 625 dólares

Los responsables de Canonical están siguiendo muy de cerca la evolución de las inversiones en la campaña del Ubuntu Edge en Indiegogo. A pesar de que las 24 primeras horas habían sido brutales (3,4 millones de dólares recaudados), la siguiente jornada ha sido mucho más tranquila, y eso ha hecho que tengan que reactivar la campaña con nuevas ofertas.

Ayer ofrecían un pack de dos Ubuntu Phones por 1.400 dólares, pero ahora han anunciado un nuevo cambio con la introducción de nuevos planes de ofertas que tendrán una serie de smartphones disponibles para cada una. Cuando esas ofertas se agoten, irán apareciendo otras gradualmente.

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Una de las cosas que han tenido en cuenta es que muchos usuarios que no llegaron a la oferta inicial del Ubuntu Edge por 600 dólares sí manifestaron su interés en el modelo de 830 dólares que sería el precio final. A todos esos primeros inversores les devolverán la diferencia para que no se sientan perjudicados por la creación de estas nuevas ofertas.

Así pues, ya podéis haceros con un Ubuntu Edge y reservarlo por 625 dólares (más 30 dólares de gastos de envío) hasta que se acaben las 1.250 unidades reservadas para este precio.  A partir de ahí aparecerán escalones de 675, 725, 775, 780, 790, 800, 810 y 820 dólares que seguramente logren captar el interés de muchos más usuarios. Buena estrategia de Canonical que puede que logre que se alcance ese objetivo final.

Ya sabéis, si os animáis, podéis acudir a Indiegogo. ¡Señora, que me los quitan de las manos! 🙂

Ubuntu Edge, el smartphone que cualquier linuxero querría tener

Y salió a la luz. Ayer Canonical desveló el secreto mejor guardado: la puesta en marcha de una campaña de crowdfunding o financiación colectiva para producir su propio smartphone basado en Ubuntu, pero que tendrá arranque dual con Android (gran idea): el llamado Ubuntu Edge.

Este terminal aún no tiene especificaciones finales concretas, pero su hardware es muy destacable en varios apartados. El procesador será quad-core, pero no especifican el modelo (afirman que será muy rápido, veremos), pero a él le acompañan al menos 4 GB de RAM y, atención, 128 GB de capacidad de almacenamiento. Esa capacidad es lógica ya que el terminal tendrá la capacidad de convertirse en un PC de escritorio al conectarlo a un monitor HDMI.

Además de esas especificaciones contaremos con una cámara posterior de 8 Mpíxeles, otra frontal de 2 Mpíxeles, una novedosa batería con ánodos de silicio (que permite mayor densidad y mayor autonomía, al menos en teoría), y una pantalla protegida por un cristal de zafiro que lo hará especialmente resistente. El diseño del terminal hace honor a su nombre, con varios ángulos que le dan personalidad propia.

Canonical ha decidido iniciar esa campaña de financiación colectiva en IndieGogo y durante las primeras 24 horas se podía conseguir el smartphone a 600 dólares, pero las 5.000 unidades disponibles ya se han agotado –veremos si modifican esos términos– y ahora los interesados tendrán que pagar 830 dólares por el privilegio de tener acceso a alguna de las 40.000 unidades iniciales programadas para el lote inicial.

Si Canonical logra 32 millones de dólares de recaudación, se pondrán en marcha con el proyecto, y eso haría que tuviéramos los Ubuntu Edge en nuestras manos el próximo mes de mayo de 2014. Queda tiempo, desde luego, pero muchos ubunteros y linuxeros seguramente se hayan apuntado a esta campaña tan ambiciosa.

Yo, por cierto, ya lo he hecho. Ahora, a esperar que consigan el objetivo y se pongan a trabajar en uno de los proyectos más ambiciosos de la historia de las empresas Open Source. ¡Buena suerte!

Se forma el Ubuntu Carrier Advisory Group con las primeras operadoras móviles preparadas para Ubuntu

El desarrollo de la versión de Ubuntu para smartphones parece estar avanzando de forma sostenida, pero hasta ahora no se habían conocido apoyos en el mundo de las operadoras.

Esto ha cambiado con la creación del llamado Ubuntu Carrier Advisory Group, formado por una serie de operadoras que quieren participar en el desarrollo de la ambiciosa plataforma de Canonical, que como sabemos quiere hacer llegar la misma versión de Ubuntu a smartphones, tablets, PCs, portátiles y televisores inteligentes.

Entre los miembros fundadores de dicha coalición están EE, Deutsche Telekom, Korea Telecom, Telecom Italia, LG UPlus, Portugal Telecom, SK Telecom y “la operadora internacional líder en España“, sin especificar (¿Telefónica?).

Entre los objetivos del CAG están el debate sobre diversos aspectos del desarrollo de la plataforma. Por ejemplo, cómo ofrecer una diferenciación entre operadora y OEM, qué estándares HTML5 se soportarán y el formato de la tienda online de aplicaciones.

Otras operadoras y empresas podrían unirse a este grupo, que ofrecerá acceso a información preliminar sobre los planes de los fabricantes que soporten este sistema operativo o la oportunidad de convertirse en partner del lanzamiento de esos primeros dispositivos. Según Mark Shuttleworth, fundador de Canonical, estos podrían llegar a principios de 2014. Veremos si esta alianza ayuda a conseguir ese objetivo

Peak y Kaon, los smartphones de Geeksphone con Firefox OS, se ponen a la venta (agotados ahora mismo)

La empresa española Geeksphone ha cumplido su promesa de la semana pasada y ha comenzado a vender sus smartphones basados en Firefox OS a usuarios finales. Los Keon y Peak están orientados a desarrolladores, pero pueden ser utilizados por todo tipo de usuarios y además sus propietarios pueden actualizar el sistema operativo con compilaciones nocturnas de Firefox OS todos los días.

Tanto el Kaon como el Peak ofrecen funciones de voz, módulo UMTS y cámaras de fotos, y están claramente pensados para usuarios que quieran experimentar con este tipo de terminales y esta plataforma, a la que aún le queda mucho camino por recorrer pero que al mismo tiempo es una de las más prometedoras por su base totalmente Open Source y por su uso íntegro de aplicaciones HTML5. De hecho, no hay SDK para aplicaciones nativas como ocurre en Android o iOS.

El modelo Keon está disponible por 91 euros y se trata de un smartphone muy básico con procesador Snapdragon S1 7225AB a 1 GHz y una pantalla de 3,5 pulgadas HVGA, además de una cámara posterior de 3 Mpíxeles.

El modelo Peak, más avanzado, está disponible por 149 euros, y consta de un procesador dual-core Snapdragon S4 8225 a 1,2 GHz, WiFi, Bluetooth 2.1 y una pantalla IPS de 4,3 pulgadas y resolución qHD, además de contar con una cámara de 8 Mpíxeles en la parte trasera y otra de 2 Mpíxeles en el frontal.

En el momento de escribir la noticia ambos modelos están agotados, y no se indica si se volverá a activar el stock de estas unidades en un futuro próximo, pero con el éxito obtenido seguro que ya están pensando en una segunda ronda de fabricación de estos terminales.

Ubuntu for Phones sigue mejorando, ya soporta más dispositivos

Los desarrolladores de Ubuntu Touch Developer Preview siguen trabajando duro en este desarrollo que traslada las ventajas de la distribución de Canonical a smartphones y tablets, y acaban de publicar una actualización al proyecto en la que demuestran que poco a poco van avanzando en sus objetivos.

En la lista de desarrolladores de Ubuntu se habla de una actualización para la “semana 12” del desarrollo en la cual destacan las siguientes mejoras:

  • Soporte Bluetooth para el Nexus 7, y prometen que ese soporte pronto llegará también a los Nexus 4.
  • La aplicación de galería de imágenes se llama gallery-app y la telefonía, phone-app (pues qué bien)
  • Se está avanzando para el uso y compatibilidad con Qt 5.0.1
  • Mejor reproducción de vídeo en el Nexus 7
  • Mejor soporte de resoluciones personalizadas de dispositivos
  • Muchas otras mejoras y correcciones de errores

Además de eso se ha integrado soporte para nuevos dispositivos, y en concreto para los siguientes:

Y mientras, nos vamos acercando cada vez más a la salida de Ubuntu 13.03 Raring Ringtail, que en un mes estará con nosotros. Veremos cómo afecta ese lanzamiento al de Ubuntu Touch Developer Preview.

Eric Schmidt, ¿Chrome OS y Android independientes? No me lo creo

Chrome OS y Android permanecerán separados e independientes por mucho tiempo, y ninguno de los dos será abandonado

Esa fue la frase tecnológica del día de ayer. Todos los medios se hicieron eco de estas declaraciones de Erich Schmidt, que sigue siendo parte importante de Google pero que ahora juega un papel mucho menos claro en las decisiones reales que se toman en la empresa en la que hasta hace un par de años era CEO.

Y mientras todos los medios repetían esa frase y hacían creer a los usuarios que no habría fusión de Chrome OS y Android, yo no podía parar de pensar que estas declaraciones no eran más que un farol. Demasiadas señales apuntan a una futura fusión de ambos proyectos:

  1. El propio Eric Schmidt parecía opinar justo lo contrario en febrero de 2011, cuando declaró que “estamos trabajando a todas horas para hacer que estas tecnologías se fusiones de forma adecuada“.
  2. Chrome OS, por si no se acuerda la gente, fue lanzado en noviembre de 2009. ¿Os acordáis lo que seguía triunfando en aquellas fechas? Yep. Los netbooks. Aquellos portátiles de bajo coste que parecían perfectos para ser utilizados “en la nube”, pero que pronto quedaron desplazados por la auténtica revolución de los tablets.
  3. El Chromebook Pixel que Google lanzó hace pocas semanas es un portátil con una pantalla táctil impresionante, pero Chrome OS no tiene demasiado soporte táctil, así que el hardware parece desaprovechado por un sistema operativo inapropiado. Una mezcla de ambas alternativas parece lo más apropiado para un dispositivo así.
  4. Matías Duarte, máximo responsable del diseño de Android, reveló hace poco sus objetivos iniciales cuando fichó por esta empresa:  “Para eso vine a Google, y por esa razón estoy tan ilusionado con mi trabajo en Android. Porque realmente lo veo como un sistema operativo para la humanidad“.
  5. Andy Rubin, co-fundador de Android Inc. antes de que la comprara Google y responsable de esta división hasta hace poco, ha dejado su cargo para cedérselo a Sundar Pinchai, que hasta la fecha se encargaba precisamente de… ¿lo adivináis? Sí, de nuevo: la división de Chrome / ChromeOS. Añadirle la gestión de Android parece dejar claro que habrá integración entre ambos proyectos.

Demasiadas coincidencias. Demasiadas.

 

Canonical y la comunidad de Ubuntu: ¿una relación condenada al fracaso?

Estas últimas semanas están pasando muchas cosas importantes en el seno de Canonical, la empresa responsable del desarrollo de Ubuntu. La comunidad no está contenta, y no lo está desde hace tiempo. El primer signo de ese descontento llegó con Unity, una interfaz que por primera vez hizo sentirnos incómodos. Entonces no sabíamos a qué venía ese cambio. Puede que ni siquiera Shuttleworth y sus chicos lo supieran. Y entonces llegó el anuncio:

Cuando llegue la 14.04 LTS Ubuntu se usará en tablets, móviles, TVs y pantallas inteligentes que van del coche a la cocina, y conectará esos dispositivos de forma limpia y transparente al escritorio, el servidor y la nube.

Aquella fue la expresión de la epifanía de Shuttleworth. De su visión de futuro. Una visión que parecía ambiciosa, pero no tan ambiciosa como ha resultado ser gradualmente. Porque esa vocación de Ubuntu de convertirse en algo que pudiéramos usar en todo tipo de dispositivos no era lo único importante. La otra parte de la ecuación era aún más significativa.

Que la versión de Ubuntu que usásemos en un dispositivo sería exactamente igual al resto.

Eso era (es) lo realmente importante. Ubuntu permitirá que tu smartphone basado en esta distribución se convierta de buenas a primeras en tu PC. Misma plataforma, misma interfaz (que eso sí, aprovechará la resolución de pantalla), y sobre todo, mismo catálogo de aplicaciones. Una idea genial que hasta ahora nadie había enfocado con tanta claridad.

Pero las visiones tienen un problema: que no todos las comparten. Ubuntu nació con aquella frase autodefinitoria: “Linux for Human Beings“, pero poco a poco fue desmarcándose de algunos de sus principios. Hoy en día es difícil encontrar la palabra “Linux” en el sitio web de Canonical (salvo cuando hablan del kernel Linux en su sección de soporte), y muchos vemos sombras en la filosofía de esta empresa. Su inclusión de los resultados de búsqueda de Amazon, el hecho de que Unity no se use en ninguna otra distribución Linux, o de que Ubuntu One tenga clientes para Windows y Mac OS X pero no para otras distribuciones Linux (de nuevo) genera dudas. Sombras.

Esas sombras crecían. Y distribuciones como Linux Mint aprovechaban el momento para convencer a ubunteros despechados con una distribución que mantenía y mejoraba todo lo que esos usuarios echaban de menos en Ubuntu. Canonical ya no molaba tanto. No parecía escuchar a la comunidad. Y aquel comentario de Shuttleworth en marzo de 2010 dejaba las cosas claras:

Esto no es una democracia. Bienvenidos sean los buenos comentarios y los buenos datos. Pero no estamos votando sobre decisiones de diseño..

El creador de Canonical y de Ubuntu, que se había proclamado como “dictador benévolo” de su proyecto, ya no parecía tan benévolo. Y lo confirmaba en los términos oficiales de gobierno de Ubuntu:

Esto no es una democracia. Es una meritocracia. Tratamos de operar más sobre el consenso que sobre las votaciones, buscando que la gente que se encargará de hacer el trabajo esté de acuerdo.

Y en esas estábamos cuando a principios de año en Canonical anunciaban la llegada de Ubuntu for phones y, pocas semanas después, de Ubuntu on tablets. Dos patas de esa mesa que también estaría sostenida por Ubuntu en el escritorio (la distro actual para PCs y portátiles) y por Ubuntu en la televisión, à la Google TV, la única que aún queda por mostrar más sobre sí misma. Pero ni siquiera hace falta que muestren esta última pata. Canonical y Shuttleworth ya han comenzado a convencer a los que no teníamos esa visión tan clara. El problema no está en que uno comparta (como es mi caso) o no esa visión. El problema es que para hacerla realidad han fallado en algunas cosas. Y probablemente una de ellas ha sido la forma de comunicarselo a la comunidad.

De ello no solo se han quejado los usuarios, sino que la tormenta se ha producido por las quejas de gente importante en la comunidad de Ubuntu. Gente que ha trabajado mucho y muy duro tanto en el proyecto matriz como en proyectos derivados. Los mejores ejemplos los tenemos en algunos de los principales implicados en el desarrollo de KDE y de Kubuntu. Aaron Seigo (leyenda en KDE) ha criticado desde hace semanas los fallos en la forma de comunicar sus novedades que tiene Canonical y su dudosa nueva (¿o vieja?) forma de hacer las cosas:

El mayor problema que veo es que van a ir a por ello [esa plataforma única] por su cuenta y van a diferenciarse del resto del ecosistema del software libre con una pila software que han estado desarrollando en secreto y que te obligará a aceptar sus términos para que puedas contribuir a ella. 

De hecho han cerrado las puertas al resto del mundo del software libre. Asumirán que tienen que trasladar y mantener cosas como Qt, Gtk+, XUL, etc a su sistema. Asumirán que tienen que trasladar aplicaciones a ciertos puntos de integración (la mayoría de los cuales serán ofrecidos en aplicaciones Qt). No compartirán la infraestructura del shell de escritorio con nadie más, y usar su software libre en otras plataformas se convertirá en algo cada vez más difícil.

A ese comentario en su cuenta de Google+ se le suman otros, pero las críticas de Seigo son claras: la decisión de Canonical de desarrollar su propio servidor gráfico, Mir, en lugar de usar Wayland o el actual X.Org, -el otro anuncio relevante de estos días- es errónea desde el punto de vista técnico (un servidor gráfico es uno de los componentes más complejos que existen), pero es aún más errónea desde el punto de vista de la comunicación y la actitud de una empresa que parece contar cada vez menos con la comunidad.

Ese desmarque por la banda de Canonical también ha sido criticado por uno de los responsables del desarrollo de KWin (el gestor de ventanas de KDE). Martin Gräßlin escribía en su propio blog un post al respecto del de Shuttleworth y su “All the faces of Ubuntu“. Allí el creador de Canonical aseguraba que KWin funcionaría perfectamente en Mir, como señalando implícitamente que los desarrolladores de Kubuntu se pondrían manos a la obra. Pero Gräßlin tenía otra opinión, y la expresó claramente en su post, con algunos puntos aplastantes:

  • No tienen ni idea de cómo implementar KWin
  • Actualmente el número de commits a KWin por empleados de Canonical es 0
  • Ningún empleado de Canonical ha contactado a estas alturas con el equipo de KWin sobre cómo podríamos integrar Mir o si estaríamos interesados en ello.
  • Debo cuestionar la capacidad de Canonical para juzgar lo que otro software puede o no puede hacer después de los inexistentes problemas que Canonical afirma que tiene Wayland y que Mir no tendrá.

Y a esas se suman también las de Jonathan Ridell, principal responsable de Kubuntu, que tras tantos cambios y tantas decisiones tomadas a espaldas de la comunidad se ha hartado y ha dejado claro opinaba como Martin Owens (otro desarrollador de Ubuntu) que a estas alturas será mejor que muchos usuarios de Ubuntu pasen de una Canonical que a su vez pasa de ellos, aunque luego clarificó ese primer post con otro en el que, eso sí, se mantenía en sus trece sobre sus conclusiones originales:

Si quieres tener un papel importante como coaborador entonces Ubuntu Unity no es el mejor proyecto al que dedicarte. Es perfecto puesto que hay muchos proyectos que están esperando que más gente ayude, yo recomiendo Kubuntu pero hay docenas de otras variantes [distribuciones] y sub-proyectos esperandoos con los brazos abiertos.

Y en respuesta, Shuttleworth escribió a su vez un post en el que con un tono algo menos distendido le explicaba a Ridell que su actitud cizañera (mis palabras, no las suyas) no ayudaba demasiado:

Canonical, como depositaria de la comunidad Ubuntu, está invirtiendo un montón de energía en evaluar como sus acciones pueden afectar al resto de depositarios, y en ofrecerles formas de ayudar con su trabajo a las necesidades del resto de depositarios del proyecto.

Tú, como depositario de la comunidad Ubuntu, estás invitando ala gente a colaborar menos con este proyecto general, y colaborar más con un único depositario [con Kubuntu].

Hmm. Que no consigas lo que quieres no debería hacer que promociones un liderazgo dividido.

Ese ha sido uno de los primeros momentos en los que se ha visto a Shuttleworth perder un poquito los nervios. El otro, escrito justo después en respuesta a otro desarrollador de Kubuntu que apoyaba a Ridell, lo dejaba aún más claro. Y cito de nuevo a Shuttleworth:

Así que antes de marcharte furioso, tómate una taza de té y piensa sobre lo que das y recibes de nuestra relación. De verdad. 

Los calentones parecen estar siendo numerosos en toda la comunidad, aunque parece que han sido los desarrolladores de Kubuntu los que más se han esforzado en expresarlos, pero al rescate trataba de llegar Jono Bacon, community manager de Ubuntu, que se ponía en su papel y lanzaba hoy mismo un mensaje conciliador pero en el que dejaba claro que Canonical se quiere diferenciar de lo que existía hasta ahora en el mundo Linux:

Necesitamos cuestionar constantemente nuestro statu quo… no por el simple hecho de ser distintos, sino por el hecho de no ceñirnos únicamente a la tradición, ayudándonos a nosotros mismos a ser mejores en lo que hacemos, y en último término a conseguir el objetivo de llevar Ubuntu a las manos de más gente.

Ese párrafo de Bacon resumen en mi opinión algo que muchos no saben o no quieren ver. Ubuntu no quiere ser una distribución Linux. Quiere ser mucho más. Y si para ello tiene que iniciar proyectos propios, adoptar una filosofía “menos abierta” y provocar que parte de su comunidad abandone el barco, que así sea.

Los comentarios en ese mismo post de Jono Bacon son igualmente esclarecedores. En uno de ellos, un usuario apunta a una primera verdad evidente:

Uno de los problemas de construir una gran comunidad diversa es que esa comunidad que construyes es grande y diversa. Cuando más grande y más diversa es esa comunidad, más intentan los extremos desplazar al centro de esa comunidad. 

Pero el mejor comentario, que traduzco íntegramente a continuación, es especialmente brillante, y en realidad serviría como auténtico corolario de todo lo que ha pasado estas últimas semanas:

El problema, al menos para mi, es que todas las “grandes” decisiones se están realizando en secreto y de forma externa a la comunidad de desarrolladores que ha ayudado a que Ubuntu crezca y sea lo que es hoy. 

Cada pocas semanas hay una polémica porque se ha tomado una decisión que no tiene sentido, y las razones que se dan para haberla tomado solo suenan a excusa. Si se toma una decisión por dinero, dilo, no te enrolles y no trates de engañarnos. 

No me sorprendería que Mir fuese un prerequisito para algún producto de Canonical aún sin anunciar en el que están trabajando – y por supuesto solo lo sabremos cuando sea demasiado tarde para dar cualquier tipo de opinión. 

Básicamente, Canonical necesita darse cuenta de que no puedes dejar fuera del ciclo a la comunidad si quieres que la comunidad esté contenta. Eso solo resulta en una falta de confianza entre Canonical y todo el resto de la comunidad Open Source. 

Así es. La comunidad se siente excluida del proceso de toma de decisiones de Canonical, y eso les jode. Lógicamente. A mi también me provocaría ese sentimiento. Y sin embargo, ¿podría una visión como la de Mark Shuttleworth avanzar si la comunidad tuviera poder de decisión sobre la forma de trabajar en Ubuntu?

Lo dudo. Shuttleworth siempre ha tenido cierto tinte ‘stevejobsiano‘, pero comparto con él la mayor parte de su forma de hacer las cosas. Lamentablemente, la comunicación con la comunidad dista mucho de ser perfecta. Y ese es probablemente el único gran problema que sí podrían resolver en Canonical. El resto, que a ciertos miembros de la comunidad no les guste Mir, o Unity, o el ciclo de desarrollo de Ubuntu, no es algo sobre lo que realmente puedan opinar. Porque si lo hiciesen Ubuntu no iría a ninguna parte. Se quedaría como está. Y eso es lo que precisamente Shuttleworth y Canonical no quieren.